Edad Media

 

Tras la conquista árabe realizada por el hijo de Musa, Abd al-Aziz, Mālaqa (en árabe مالقة) se convirtió en una ciudad floreciente rodeada por un recinto amurallado junto al que se asentaban los barrios de comerciantes genoveses y las juderías. Málaga llegó a ser capital de la taifa hammudí, así como de otros tres efímeros reinos posteriormente. De esta época quedan trazas en el centro histórico y en dos de sus principales monumentos: la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro. Contaba Mālaqa con dos arrabales fuera de las murallas El Perchel y la Victoria, un comercio que poseía un discreto radio de acción con Marruecos y una clase media dedicada a la artesanía y al comercio. En esta etapa vivió uno de sus hijos más ilustres: el filósofo y poeta judío Ibn Gabirol.59

La conquista de la ciudad por los Reyes Católicos en 1487 supuso un episodio sangriento en la guerra final contra el Reino nazarí de Granada. El asedio de la ciudad fue uno de los más largos de la Reconquista, duró 6 meses y cortó el suministro de alimentos. La ciudad se rindió el 18 de agosto, entrando los reyes triunfalmente el día siguiente. La población fue castigada a la esclavitud o a pena de muerte.60​ También en el asedio a la ciudad, la Reina Isabel la Católica casi fue asesinada. En una de las mezquitas, actualmente situada en la calle Granada, la Reina Isabel mandó tapar el arco moro de entrada, y mandó construir dos dristianos a los lados, convirtiendo esta mezquita en iglesia y apodándola: Santiago Matamoros.

La alcazaba

La Alcazaba, fue edificada entre el siglo XI y XIV, sobre los restos de una antigua fortaleza romana, y la prueba más evidente de esta herencia, es la Puerta de las Columnas.

Su nombre hace referencia a la estructura romana preexistente utilizada para construir el palacio que conocemos hoy.

La distribución tiene dos piezas arquitectónicas distintas, la Alcazaba y el Castillo de Gibralfaro, las cuales están unidas por una muralla que se extiende por la vertiente de la colina.